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Metodología del compostaje anaeróbico y sus ventajas en aulas
La metodología Kuboshi y sus ventajas frente a otros sistemas


El compostaje escolar se ha convertido en una tendencia educativa en auge. No solo por su valor ambiental, sino también por su enorme potencial pedagógico. Pero dentro del mundo del compostaje hay distintos sistemas, y no todos son igual de eficaces, prácticos ni adaptables al entorno educativo.
En este artículo te explicamos qué es el compostaje anaeróbico, por qué resulta ideal para trabajar en el aula y cómo el sistema Kuboshi, diseñado específicamente para centros escolares, supera en eficiencia, limpieza y resultados a otros métodos más tradicionales.
¿Qué es el compostaje anaeróbico?
El compostaje anaeróbico es un proceso de descomposición de residuos orgánicos en ausencia de oxígeno, a diferencia del compostaje aeróbico, que necesita ventilación y volteo constante.
Este proceso es facilitado por microorganismos específicos, que fermentan la materia orgánica y la transforman en un pre-compost rico en nutrientes. Una vez finalizada la fermentación, este material puede integrarse en la tierra para terminar de madurar o usarse directamente en huertos, enterrándolo entre las líneas de cultivo. También podemos enterrarlo en macetas/jardineras sin plantas, donde esperaremos 30 días para plantar en dichos recipientes.
¿Por qué es ideal para aulas y colegios?
El compostaje tradicional aeróbico suele requerir:
Espacio exterior amplio y ventilado.
Tiempo de espera prolongado (3-6 meses).
Control de temperatura, humedad y oxigenación.
Posibles olores y atracción de insectos.
En cambio, el compostaje anaeróbico tipo Kuboshi se adapta perfectamente a las aulas porque:
✅ No produce olores desagradables.
✅ Se realiza en cubos cerrados y herméticos.
✅ Es más rápido (entre 2 y 4 semanas).
✅ No necesita remover ni voltear los residuos.
✅ No atrae moscas ni genera lixiviados contaminantes.
✅ Puede hacerse dentro del aula, sin alterar la rutina escolar.
Cómo funciona el sistema Kuboshi
El sistema Kuboshi está diseñado específicamente para entornos escolares. Consiste en un cubo con tapa hermética y grifo inferior, donde se introducen residuos orgánicos (restos de fruta, servilletas, cáscaras…) junto con un activador inoculado con microorganismos beneficiosos.
Cada vez que se añade una capa de residuos, se espolvorea el salvado, se mezcla, compacta ligeramente y se vuelve a cerrar el cubo. En pocas semanas, el contenido fermenta y se transforma en compost. Además, el sistema genera un líquido llamado lixiviado que, diluido, se puede usar como fertilizante natural para las plantas del aula o el huerto.
Ventajas de Kuboshi frente a otros sistemas escolares
1. Limpieza y ausencia de olores
Kuboshi está pensado para funcionar dentro del aula sin generar molestias. El cubo se mantiene cerrado durante todo el proceso, y los microorganismos responsables de la fermentación evitan los malos olores que suelen aparecer en compostadores abiertos o sin control.
2. Rapidez y visibilidad del proceso
Los resultados pueden observarse en 15-20 días. Esto permite que los estudiantes vivan el proceso completo durante un mismo trimestre o unidad didáctica, lo que aumenta la motivación y el aprendizaje.
3. Adaptación total al entorno escolar
No se necesita patio, ni compostera exterior, ni herramientas especiales. Solo el cubo Kuboshi y un poco de organización por turnos en clase.
4. Participación activa y rotación de tareas
El alumnado puede implicarse directamente en la gestión del cubo: pesar los residuos, controlar las cantidades, registrar los datos y observar los cambios. Todo con aplicación curricular real en ciencia, matemáticas, valores y lengua.
5. Valor ecológico y comunitario
El sistema contribuye a reducir los residuos del comedor escolar o del almuerzo, fomentando una cultura del aprovechamiento. El compost generado puede utilizarse en plantas del aula, jardines, huertos escolares o incluso llevarse a casa como "abono de clase".
¿Y frente a un compostaje aeróbico convencional?
¿Cómo lo aplican otros colegios?
Cada vez más centros están implementando Kuboshi como parte de su Plan de Sostenibilidad o sus proyectos de innovación pedagógica. Desde clases de infantil que aprenden a separar residuos, hasta grupos de primaria que calculan el volumen de lixiviado generado y lo aplican al huerto escolar.
“Kuboshi nos ha dado una forma sencilla, limpia y educativa de trabajar valores ambientales desde el aula, sin necesidad de complicarnos con estructuras externas o mantenimiento constante.”
– Coordinadora de educación ambiental, CEIP El Olivo
Más que compost: una experiencia educativa
El compostaje en el aula no es solo una actividad “verde”. Es una oportunidad real de:
Comprender los ciclos naturales.
Observar el poder invisible de los microorganismos.
Trabajar en equipo y con responsabilidad.
Sentir que la escuela contribuye al cuidado del planeta.
¿Te gustaría saber cómo aplicarlo en tu centro?
Desde Kuboshi ofrecemos packs escolares con todo lo necesario: cubos dobles, salvado con microorganismos, fichas pedagógicas, guías para el profesorado y seguimiento si lo necesitas.
👉 Solo tienes que dejarnos tu email y te escribiremos para analizar tu caso y ayudarte a poner en marcha el compostaje en el aula. Una experiencia educativa limpia, sencilla y poderosa que transforma residuos en aprendizaje… y en vida.
🌱 Porque el cambio empieza en clase, con las manos en la Tierra.


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