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Actividades STEM con compostaje
Cómo trabajar ciencia y tecnología en primaria con el sistema Kuboshi


Enseñar ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) en las primeras etapas educativas puede parecer todo un reto. ¿Cómo lograr que niños y niñas se interesen por conceptos como los microorganismos, la transformación de la materia o los ciclos de los nutrientes?
La respuesta está en hacer que lo vivan, que lo experimenten, que lo toquen.
El compostaje escolar, especialmente con el sistema Kuboshi, es una puerta de entrada ideal al enfoque STEM en primaria. En este artículo te contamos cómo funciona, qué actividades puedes desarrollar y por qué puede transformar tu aula en un pequeño laboratorio de innovación y sostenibilidad.
¿Qué es el enfoque STEM y por qué es importante?
El enfoque STEM no se limita a enseñar contenidos científicos o tecnológicos, sino que integra la resolución de problemas, el pensamiento crítico y el aprendizaje activo. En primaria, se trata de estimular la curiosidad natural del alumnado y ayudarles a entender cómo funciona el mundo que les rodea, a través de experiencias reales.
Aplicar este enfoque no requiere grandes laboratorios ni ordenadores de última generación. A veces, un cubo, unos restos de fruta y un poco de tierra son suficientes para despertar la mente científica de una clase entera.
Compostaje con Kuboshi: ciencia viva en el aula
El sistema Kuboshi permite compostar dentro del aula de forma limpia, segura y sin olores, gracias a un proceso de fermentación anaeróbica. Cada día, los alumnos introducen restos orgánicos en el cubo, cubren con el activador inoculado con microorganismos, y observan cómo se transforma todo en abono rico en nutrientes.
Este proceso, aunque aparentemente sencillo, está cargado de oportunidades STEM.
Actividades STEM con compostaje para primaria
🔬 Ciencia: la vida invisible que transforma
Actividad: "Detectives de microbios"
Los alumnos aprenden qué son los microorganismos beneficiosos (como los que contiene el activador de Kuboshi), y cómo ayudan a transformar los residuos. Se pueden usar lupas, fichas con ilustraciones y comparativas con yogures o pan fermentado.Experimento: "¿Qué se descompone más rápido?"
Comparan la fermentación de distintos tipos de residuos dentro del cubo: cáscaras de fruta, pan, arroz… y registran los cambios.Observación: "El ciclo de la materia"
Representan gráficamente el proceso desde el desperdicio hasta el uso del compost en las plantas del aula.
📐 Matemáticas: pesar, medir y calcular con sentido
Actividad: "Nuestro gráfico de residuos"
Cada grupo pesa lo que introduce en el cubo a lo largo de una semana. Luego elaboran gráficos de barras o circulares con los datos obtenidos.Cálculo: "La dilución del lixiviado"
Cuando el cubo genera el líquido (lixiviado), los alumnos deben diluirlo con agua en proporción 1:200. Perfecto para trabajar fracciones, multiplicaciones y razonamiento lógico.Estimaciones: "¿Cuánto compost generamos al mes?"
Con los datos de peso y tiempo, calculan cuánto compost producirán en un trimestre, un curso… ¡o en toda la escuela!
🛠️ Tecnología e ingeniería: diseño y mejora del entorno
Diseño: "Nuestro cartel de compostaje"
El grupo crea señalética para el aula o el pasillo explicando cómo funciona el cubo, qué residuos pueden usarse, y cómo aplicar el compost.Construcción: "Mini invernadero de reciclaje"
Utilizando botellas recicladas y el compost generado, crean pequeños invernaderos y controlan su crecimiento con fichas de observación.Propuesta: "¿Cómo mejorar el proceso?"
Se abre un reto: ¿Cómo podemos hacer que el sistema sea aún más eficiente? ¿Dónde colocar el cubo? ¿Cómo organizar mejor los turnos? Se promueve el pensamiento de diseño y la mejora continua.
Ejemplo de proyecto integrado: “Del plátano a la planta”
Un aula de tercero de primaria trabaja durante dos meses en un proyecto completo:
Recogen datos sobre residuos del almuerzo.
Registran semanalmente peso y tipo de residuo.
Alimentan el cubo Kuboshi y observan su evolución.
Diluyen el lixiviado y lo aplican a las plantas del aula.
Usan el compost sólido para plantar nuevas semillas.
Elaboran una presentación final para compartir con las familias.
Todo con competencias de ciencias, matemáticas, lengua, plástica y valores. Un proyecto STEM 100% real y significativo.
¿Qué aporta el sistema Kuboshi en este tipo de actividades?
Es seguro y controlado: ideal para el aula.
Tiene un proceso claro y medible: perfecto para trabajar con datos reales.
Incluye materiales didácticos: fichas, guías y recursos adaptados por ciclo.
Favorece la cooperación: cada grupo puede gestionar su propio cubo o tareas rotativas.
Permite experimentar con variables: temperatura, residuos, tiempos, humedad…
Además, tiene un alto valor emocional: los niños y niñas sienten que están haciendo algo útil, que sus decisiones tienen impacto, y que ellos también pueden cuidar del planeta.
Y tú, ¿te animas a compostar con ciencia?
El compostaje no es solo una actividad ecológica. Con el sistema Kuboshi, se convierte en una herramienta pedagógica potente, flexible y alineada con el enfoque STEM. Permite aprender con la cabeza, las manos y el corazón.
¿Te gustaría saber cómo llevarlo a tu aula?
En Kuboshi, ayudamos a los centros a poner en marcha proyectos de compostaje educativo. Ofrecemos todo el material, formación, unidades didácticas y acompañamiento personalizado.
👉 Déjanos tu email y te escribiremos para analizar tus necesidades y ayudarte paso a paso.
🌱 Porque las mejores ideas científicas a veces empiezan con una cáscara de plátano…
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